El grabado es arte, pero también oficio. Plancha, presión, tinta y papel: un proceso que requiere tiempo, precisión y contacto directo con la materia. En el grabado, la imagen no se dibuja, se construye.
Esta exposición reúne una selección ecléctica de artistas de distintas generaciones, unidos por una pasión compartida por la técnica. En diálogo con la colección permanente de cerámica, las obras proponen dos maneras de inscribir el tiempo en la materia.
En colaboración con: Galeria Artur Ramon – Galeria Prats Nogueras Blanchard – Polígrafa