El grabado es arte, pero también oficio. Plancha, presión, tinta y papel: un proceso que requiere tiempo, precisión y contacto directo con la materia. En el grabado, la imagen no se dibuja, se construye.
Esta exposición reúne una selección ecléctica de artistas de distintas generaciones, unidos por una pasión compartida por la técnica. En diálogo con la colección permanente de cerámica, las obras proponen dos maneras de inscribir el tiempo en la materia.
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En colaboración con: Galeria Artur Ramon – Galeria Prats Nogueras Blanchard – Polígrafa
Una exposición de cerámica utilitaria con algunos de los nombres más consolidados de la escena actual. Referentes de larga trayectoria que dialogan con el objeto, el oficio y la forma, reivindicando el valor de la utilidad y la belleza en la vida cotidiana.
En Vacas Sagradas nos adentramos en el universo de seis ceramistas que han marcado la escena contemporánea con una mirada fiel al oficio y, al mismo tiempo, profundamente personal. Artistas que han consolidado una voz propia sin renunciar a la función, y que demuestran que la cerámica utilitaria puede contener un gesto artístico de alto vuelo.
Una exposición de línea expositiva limpia y austera, centrada exclusivamente en cerámica utilitaria de tonos neutros, donde, sin embargo, cada autor despliega una obra inequívocamente singular. Un planteamiento que nos permite vislumbrar la riqueza de la cerámica como disciplina capaz de generar, con unos pocos elementos, una gran diversidad de formas, técnicas y expresiones.
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Vacas Sagradas no es solo una muestra de excelencia técnica: es una reivindicación del objeto útil como espacio de investigación artística, y del gesto artesanal como un acto tan esencial como contemporáneo.
Conversaciones de ceramistas / Vacas Sagradas
Marcos Pacheco y Josep Matés 23 de Agosto (18 h)
Mia Llauder y Nené Maristany 30 de Agosto (18 h)
Lola Rivière y Carme Balada 13 de septiembre (18 h)
Artistas
Mako Artigas
Con una mirada procedente del diseño textil, su trabajo en porcelana —basado en formas simples y pinceladas monocromas— gira en torno al equilibrio entre la suavidad, la ligereza y la fuerza del trazo. Cada pieza es un espacio de expresión meditativa que evoca tanto su origen —Japón— como el entorno donde desarrolló su vida posterior: la familia Artigas y su vínculo con grandes figuras del arte europeo.
Carme Balada
Su obra es una interpretación personal de la riqueza y sensibilidad de las tradiciones japonesa y africana, combinadas con un diseño depurado y una pureza formal muy influida por la estética escandinava. Las piezas hablan de la grandeza de las pequeñas cosas, con una mirada profunda hacia el utilitarismo: objetos cotidianos que nos permiten comprender la vida a través de la belleza.
Mia Llauder
De raíz orgánica y expresividad formal, Llauder crea piezas que desafían la frontera entre contenedor y escultura. El gesto, la materia y la superficie hablan con voz propia, y sus obras dialogan con los elementos vegetales que las habitan, cultivados por Nené Maristany. La convivencia entre naturaleza y objeto convierte sus piezas en esculturas con un vínculo inequívoco con la función.
Josep Matés
El rigor y la precisión definen una trayectoria comprometida con la tradición, la funcionalidad y la calidad formal. Matés crea piezas de una elegancia serena, que evocan constancia y una búsqueda continua de las raíces de un oficio que se remonta a los orígenes del tiempo.
Marcos Pacheco
Su trabajo revela un dominio técnico excepcional de la forma y la superficie, empleando exclusivamente la tierra, tanto como elemento constructivo como en el acabado. Sus formas simples muestran superficies donde el lenguaje de la naturaleza despliega su propia narrativa.
Lola Rivière
Su obra nos invita a conectar con la historia, con las culturas antiguas, a sentir la erosión que deja el paso del tiempo. Piezas que despiertan la memoria colectiva y nos hacen partícipes de un continuum cercano y cotidiano con el objeto sencillo.
Del 12 de abril al 27 de julio de 2025
Artista invitada – 2025 – Gema Galdón
Casa Estudi Caterina Roma presenta “Gema Galdón: VESTIR LA CABEZA DE GALA”, un homenaje a la musa del surrealismo plasmado en una serie de sombreros únicos que trascienden los límites de lo convencional.
La Casa Taller de Púbol presenta una colección de piezas que no se limita a ser una simple manifestación de estilo: es una reinterpretación artística en su forma más libre y atrevida. A través de estas creaciones, Galdón nos invita a desafiar nuestra percepción cotidiana del vestir para dejarnos llevar por lo que nos gusta y nos inspira. Un universo donde la moda se convierte en arte.
Púbol, 10 de marzo de 2025
“En la exposición VESTIR LA CABEZA DE GALA, he seleccionado una serie de piezas únicas que intervienen el espacio de la cabeza aparentemente como prendas, aunque realmente lo que trato de generar es un ‘diálogo osmótico’ con las piezas de Caterina Roma que habitan a mi alrededor. Me interesa provocar una especie de maceración en la Casa Taller Caterina Roma para que a posteriori las piezas evolucionen en otro artefacto inesperado. Lo sabremos pasado el tiempo.”
Gema Galdón
Gala del francés antiguo, gale “diversión, placer” el cual deriva de galer “divertirse, festejar”.
En esta exposición, la artista les invita a liberarse de las tendencias comerciales, de las restricciones del “qué dirán”, y a vestirse de gala con mayúsculas. La moda no debería ser solo una cuestión de cubrir el cuerpo, sino una oportunidad para expresar la individualidad, los sueños, la propia esencia. Porque el arte de vestir es un acto de libertad personal, y en el surrealismo, el concepto de juicio carece de valor.
¿Qué hay de Gala en su trabajo?
Existe todo un mundo onírico donde Gema va plasmando sus “visiones”, cortando y uniendo tejidos, dejándose llevar casi en una especie de trance de pintura automática, que a su vez alimenta su lado performático. Ella dibuja, ella teje, ella cose, y se prueba la pieza una y mil veces frente a un inmenso espejo de una puerta de armario antiguo, que podría ser el paso intermedio a otra dimensión. Solo ella posa con sus creaciones, y gestiona su marca llevada por fuertes impulsos de acción.
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Sobre la artista
Hacer sombreros no estaba en su ideario profesional, puesto que no había estudiado moda, ni se interesó nunca por la costura. La primera vez que hizo un sombrero fue de manera desinteresada para completar un look de catálogo. Acababa de terminar sus estudios de diseño de interiores, así que diseñó una especie de pequeño espacio a la inversa, es decir, en lugar de amueblar dentro de cuatro paredes, amuebló extramuros una especie de cúpula que se sostendría en la cabeza.
Cosió cada borde y unión sin tener ni idea de nada, afirma: “con el máximo respeto y cariño, como quien escribe a mano por primera vez en alfabeto oriental; respirando, cultivando la paciencia y buscando la obviedad en si la trama venía por aquí o el hilo iba hacia allá. De inmediato supe que estaba atrapada por aquel hacer”.
Gema Galdón no se denomina sombrerera, ni artista, ni artesana, ella simplemente hace… y se conforma con este verbo de acción; hace piezas que se colocan en la cabeza o sobre el cuerpo que ejerce de peana.
Tras la efervescencia de abrir junto al barcelonés Passeig de Gràcia un espacio para exponer y vender sus creaciones, decidió formarse en sombrerería clásica, trabajándola al dedillo durante los primeros años hasta que poco a poco empezó a reformular sus procesos.
Con los años fue desempolvando herramientas de su bagaje en Bellas Artes e implementando conocimientos de otras disciplinas, como fotografía y arquitectura, a proyectos que emergían de su mesa de taller, hasta consolidar su característico estilo no sombrerero. E incluye en casos puntuales un extra de su faceta de performancer.
El sistema constructivo que emplea Gema Galdón en sus piezas es en gran medida una amalgama tejida por ella misma mezclando materiales de descarte que encuentra en talleres de otros diseñadores. Los selecciona, limpia y clasifica, desde grandes tamaños a cajitas archivadoras con retales minúsculos, hilos sueltos, abalorios… El otro elemento que utiliza es el aire, que aprisiona entre capas y lo hace presente provocando la luz.
Cree que sin este paso no habría logrado trabajar en proyectos tan interesantes como películas, espectáculos o alcanzar un lugar en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.
DEL 23 DE JUNIO AL 28 DE JULIO
Artista invitado – 2024 – Jordi Ribaudí Trepat
Creadores, artistas, espíritus inquietos… ¿nacen o se hacen?
Primos hermanos, Jordi Ribaudí Trepat y Caterina Roma Trepat se reencuentran en esta exposición en la que sus creaciones establecen un diálogo íntimo, mientras sus autores reviven recuerdos de una infancia compartida.
Herederos del espíritu de una gran familia catalana, con personajes como el pintor vanguardista Lluís Trepat, o el emprendedor Josep Trepat, que levantó la fundición hoy museo Cal Trepat (Tàrrega) museutrepat.cat, ambos han desarrollado un gusto por la creación a través del trabajo manual.
Sus piezas de artesanía contemporánea coinciden en un exquisito y al mismo tiempo radical trato de los materiales: cuero, madera, cerámica… que se conjugan para conversar sobre la creación artística, pero también sobre aquellos asuntos que se esconden siempre en el seno de toda familia.
SOBRE EL CUERO
Jordi Ribaudí elabora todas sus colecciones exclusivamente con piel vacuna curtida con extractos vegetales (castaña, mimosa y quebracho). Esto garantiza una materia prima de fabricación de primera calidad a la vez que confiere al material un aspecto natural con la textura y las imperfecciones propias de la piel.
“Considero esta exposición un acercamiento más intimista a la artesanía. Y es así por el hecho de invitar a Jordi Ribaudí, con quien hemos compartido un recorrido vital en el ámbito estrictamente familiar. Aunque, eso sí, en esta forma de hacer familia tan catalana: con distancia, pero también complicidad y cierto sentimiento de pertenencia.
Y hoy ponemos en común, en obra y no en palabra, el modo de cada uno de entender la artesanía, el arte, el diseño… un espacio creado donde estos conceptos dialogan sin llegar a conclusiones.”
Caterina Roma
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Sobre el artista
Jordi Ribaudí nació en el seno de una familia de industriales del barrio de la curtiduría del Rec de Igualada (Barcelona).
Con una permanente inquietud creativa, Ribaudí explora el mundo de la artesanía y la producción manual después de una larga y exitosa trayectoria en el mundo del diseño industrial.
La historia se remonta al año 2005 cuando Jordi Ribaudí decidió trasladar su estudio de diseño de producto muy cerca de donde su familia había dirigido una fábrica de piel, y se instaló en una curtiduría del siglo XIX del barrio del Rec.
En 2009 y paralelamente a su actividad como diseñador, Ribaudí se asocia con un grupo de creadores para iniciar el proyecto Recstores, con el objetivo de visibilizar el patrimonio arquitectónico del barrio, instalando temporalmente tiendas “pop-up” en las curtidurías abandonadas.
A partir de este proyecto, empezó a establecer contactos y amistades con los curtidores de la zona. Con proximidad, conociendo sus procesos y las posibilidades del material, pudo explorar, experimentar y finalmente crear con piel.
Su obra es un encuentro entre la producción tradicional y la visión contemporánea, la unión entre los curtidores del barrio y sus raíces familiares, la creación y el renacimiento del material que se ha utilizado durante generaciones en la su ciudad natal.
Su obra ha sido expuesta en todo el mundo, de Dubái a Nueva York, Londres, París, Estocolmo o Venecia.
Una selección personal de Caterina Roma, durante su reciente estancia en Japón, de prendas de seda, lino y algodón.
Kimonos que han tenido su uso en la vida social de los japoneses, escogidos para cada ocasión, siempre cuidados como un tesoro. Piezas que han pasado de generación en generación, y pese a desconocerse su origen, se percibe una historia.
Durante el mes de diciembre, en la galería de Púbol, una puesta en escena que parece salir de un teatro de sombras.
DEL 17 DE JUNIO AL 16 DE JULIO
Artista invitada – 2023 – Mako Artigas
Mako Artigas (Tokio, 1937) es de esas mujeres tras cuya modestia se esconde una vida llena de historias, de arte y de cultura.
Como diseñadora textil destacó en el París de los años setenta y ochenta por una gran creatividad, que sedujo a las firmas de prêt-a-porter y alta costura de mayor prestigio internacional, desde Paco Rabanne hasta Nina Ricci o André Courrèges.
La Casa Estudio Caterina Roma presenta en esta exposición una selección representativa de los diseños para tejido, como testimonio de la sensibilidad de la primera gran artista japonesa afincada en Cataluña.
Muchos de los diseños de Mako Artigas, especialmente aquellos para la alta costura, recuerdan la estética de los antiguos
estarcidos textiles japoneses katagami que la artista consiguió salvar de antiguos tesoros familiares.
Dibujos en gouache, reservas de cera, tintas a color y pasteles sobre papel, algunos de ellos traspasados con el uso de técnicas de impresión tradicionales como el katazome.
Láminas de papel japonés con delicados diseños de formas originales, geométricas y abstractas. De amplia inspiración en la naturaleza, el arte, la cultura y la arquitectura. Tal como ella misma decía en una
entrevista: nous suivons notre inspiration et l’air du temps.
El mundo del diseño textil y de la estampación fue lo que Mako Artigas vivió y respiró desde muy joven, porque ambas familias, del padre y de la madre, tenían una tradición secular en el campo de la industria textil.
Estas raíces, junto con el ambiente artístico en el que se desarrolló, le permitieron crear una obra repleta de matices, capaz de dialogar tanto con la tradición como con las principales tendencias de vanguardia.
En paralelo a este camino personal, Mako se aproximó, de la mano de Gardy Artigas, al mundo de Miró y de otros grandes artistas de la vanguardia, de Chagall a Calder, pasando por Giacometti o Hamada. Y las estancias periódicas en Gallifa, cerca de los hornos de leña, hicieron que de una forma natural Mako Artigas se fuera acercando también al mundo de la cerámica. Un vínculo que da pleno
sentido al marco de la exposición Tokyo – Paris – Barcelona.
Aunque es innegable que la obra delicada y sugerente de Mako Artigas ha dejado una huella significativa en el campo del diseño textil, en esta exposición ofrecemos la oportunidad de contemplar su obra en papel como pieza de arte: composiciones que reflejan la búsqueda de la excelencia en el trabajo artesanal y artístico. Esta muestra es también el homenaje y el reconocimiento que Mako Artigas merece como una artista que ha permanecido a la sombra del oficio. Caterina Roma
Mako Artigas és una d’aquelles dones darrera la modèstia de les quals s’hi amaga una vida plena d’històries, d’art i de cultura. A més d’una abundant producció de ceràmiques, riques en matisos, personals i subtils, com a dissenyadora tèxtil va destacar al París dels anys setanta i vuitanta per una producció prolífica que va seduir les firmes de prêt-a-porter i l’alta costura de major prestigi internacional, des de Paco Rabanne fins a Nina Ricci o André Courrèges. Mako Artigas, la primera gran artista japonesa afincada a Catalunya, presenta amb aquesta exposició una selecció representativa de dissenys per a teixits com a testimoni la seva creativitat.
Nascuda a Tòquio l’any 1937, Mako Artigas va passar la infància i joventut al Japó, on va viure en primera persona els estralls de la Segona Guerra Mundial. En temps de l’ocupació aliada, els pares van inscriure la jove Mako a l’escola catòlica Seisen Joshi Gakuin (Yokosuka) i allà va veure despertar, a una edat primerenca, l’interès per Occident. Ben aviat, l’art i la vida artística la van atraure i la van decidir a matricular-se a la Universitat de Belles Arts de Tòquio (Tokyo Geijutsu Daigaku), on es va graduar en l’especialitat de disseny tèxtil i estampats. L’elecció del món del tèxtil va ser natural, perquè tant la família del pare com la de la mare tenien una llarga tradició en el camp de la indústria tèxtil. El pare, Ishikawa Masamichi, treballava a l’antiga empresa de la familia de teixits de cotó, Kashikichi, del centre de Tòquio, mentre que l’àvia materna, Nishimura Kinu, va heretar una important empresa de sedes de Kyoto, Chikichi, fundada el 1555 per Sengiriya Yozaemon. En altres paraules, el món del disseny tèxtil i de l’estampació va ser el que va viure i respirar des de ben jove. Passats els anys durs de l’ocupació nord-americana i superats els quatre anys de formació universitària, i després d’exposar a Tòquio una selecció dels seus primers treballs com a dissenyadora de teixits, l’anhel de descobrir el món en un moment en què era difícil sortir del país, la curiositat i l’afany d’experiències, la van empenyer a provar sort. Va ser així que, amb vint-i-tres anys, el 1960 va aconseguir partir – o fugir – cap a Europa, i, després d’una estada a Roma en ocasió dels Jocs Olímpics, la tardor d’aquell mateix any va arribar a Madrid, on va començar a assistir a una acadèmia de dibuix de la Plaza Mayor i on va coincidir amb actors i escriptors japonesos de pas per la capital, com el cèlebre Mishima o Ishihara Yujirō. A Madrid, però, s’hi va estar poc temps. Amb ganes de poder treballar en el món dels estampats, el desembre d’aquell mateix 1960, es va instal·lar a Barcelona i, encoratjada per Eudald Serra, un dels pocs artistes catalans que aleshores tenien relació amb el Japó, es va inscriure als cursos d’estampats que s’impartien a l’escola Massana. Tant Serra com Josep Llorens Artigas eren aleshores professors de l’escola, l’un d’escultura i l’altre de ceràmica.
Establerta a Barcelona, va començar a treballar fent unes primeres mostres per a teixits, unes feines que, essent pràcticament l’única japonesa de la ciutat, va combinar amb les d’intèrpret i de model per a empreses com Hijos de P. Corrons al I Salon del Hogar Moderno, el novembre de 1961. Tanmateix, el destí va fer que, a través d’Isabel Serra i Mariette Llorens, la jove artista entrés en contacte amb la família Artigas aquell mateix any. Poc després, el març de 1962, es va casar al Japó amb l’artista Joan Gardy Artigas. D’aleshores ençà, la presència de Mako en el sí de la família Artigas ha esdevingut una alenada d’aire fresc, una onada transformadora i una finestra oberta de bat a bat a una cultura i una manera diferent d’entendre l’art i la vida. Així mateix ho va afirmar Joan Miró en una entrevista del 1966 al diari japonès Mainichi: “He estat interessat en el Japó des de fa cinquanta anys però especialment després que la Mako entrés a formar part de la meva familia, tant és així que la meva comprensió i afecte pel Japó ha augmentat encara més en els darrers anys”.
Recent casats, l’any 1963 Mako Artigas es va traslladar a París amb Joan Gardy Artigas i amb el seu primer fill, Kenji, a una chambre de bonne just a sobre de la galeria d’Aimé Maeght. Va ser allà on, després de néixer el seu segon fill, Isao, a partir del 1967 va tenir l’oportunitat de posar en pràctica la formació d’anys anteriors per dedicar-se professionalment com a dissenyadora de tèxtils, treballant als prestigiosos tallers de Paul Hargittai. Poc després, el 1971 es va independitzar per poder treballar amb llibertat i autonomia fent dissenys tèxtils per a clients d’arreu del món, tant de França i Espanya, com del Japó, Alemanya, Holanda, Estats Units i Suïssa, i per altres dissenyadors reputats, com Jack Lenor Larsen. Alhora, uns anys més tard, el 1986, es va associar amb dues antigues companyes dels tallers de Hargittai: Catherine Maeght i Florence Marganne i totes tres van crear el grup Artigas – Maeght – Marganne. Van obrir un taller propi al cor del Marais, 63 Rue Charlot, i van unir esforços per crear una producció diversificada de dibuixos en guaix, tintes a color i aquarel·la sobre paper, alguns d’ells traspassats amb l’ús de tècniques d’impressió tradicionals com el katazome. Aquests dissenys, destinats tant a la producció de tapisseries, com per a cortinatges, catifes, papers pintats i peces de vestir, van aconseguir una gran nombre de clients de tal manera que, durant els anys vuitanta i noranta, els dibuixos de Mako Artigas van poder ser presentats a fires anuals com el salons Paritex i Haimtex, de París i Villepinte, o bé a la fira Indigo de Lille, on van ser premiats.
Els dissenys de Mako Artigas, destinats tant a l’alta costura com per a la llar, tenen un caràcter propi; són identificables com a tals. Són singulars per la fusió que l’artista va saber imprimir des d’un inici entre els gustos de la moda francesa i internacional de l’època, si bé la seva amplia producció ha inclòs una extensa varietat de formes originals, tant geomètriques com abstractes, o bé florals i naturals: nous suivons notre inspiration et l’air du temps, deia en una entrevista. No en va, molts dels seus dissenys, especialment aquells per a l’alta costura, ens recorden l’estètica dels antic estergits tèxtils japonesos katagami que Mako Artigas va aconseguir salvar d’entre els antics tresors de les families Ishikawa i Nishimura. Altres, en canvi, van ser fets evocant l’obra de Miró, de Matisse, de Gaudí, de Serizawa, o partint d’altres fonts, fos l’art africà, la natura o fins i tot incorporant els dibuixos d’Isao, el fill petit i futur artista. La necessitat d’adaptar-se a les demandes del mercat i dels principals clients internacionals, com Courrèges, Lelièvre, Bianchini Ferier o Rubelli, van esperonar-la a treballar amb imaginació obtenint com a resultat una obra plena de matisos capaç de dialogar tant amb la tradició com amb les principals tendències d’avantguarda.
En paral·lel a aquest camí personal, Mako es va aproximar, de la mà de Gardy Artigas, al món de Miró i d’altres grans artistes de l’avantguarda, de Chagall a Calder, passant per Giacometti o Hamada. I les estades periòdiques a Gallifa a partir dels anys seixanta, prop dels forns de llenya, van fer que d’una manera natural Mako Artigas s’anés acostant també al món de la ceràmica. Com si fos un joc i amb la llibertat d’aquella qui no es deu a ningú, va començar a fer peces de gres, plats i bols esmaltats que li van servir per explorar un nou mitjà d’expressió. Poc a poc, d’una manera natural, el disseny tèxtil va anar deixant pas i protagonisme a la ceràmica per acabar fent des de plats i bols utilitaris, fins a gerros artístics i joieria. Aquesta exposició però, se centra en presentar per primera vegada d’una manera extensa alguns dels testimonis de la trajectòria de Mako Artigas en el camp del disseny per a teixits, una pràctica continuada que mai ha tingut necessitat de promocionar. Ens referim a una tasca que ha dut a terme al llarg de diverses dècades amb dedicació plena, però que ha acabat sempre en mans d’empreses i de particulars, sense que ella n’hagi parlat; i és que el que produïa era normalment venut en poc temps, sense que hi hagués marge per preparar cap projecte. En el cas de les seves ceràmiques, algunes van ser exposades per primera vegada en una mostra de l’any 2001 a la Fundació Llorens Artigas, en què es van presentar mobles japonesos, antigues calaixeres i armaris portats del Japó. L’estiu de 2014, Valmont Barcelona va presentar l’exposició Les Printemps de Mako en què el visitant va poder descobrir l’estètica vivencial de l’artista, un any més tard va presentar diversos plats a la Galerie Houard de París i l’any 2019, l’estiu previ a la pandèmia, es va celebrar a Gallifa una nova exposició per presentar una selecció de la seva trajectòria com a artista. Aquests últims anys, ha començat a treballar de manera decidida amb la porcellana, fina, esvelta i de formes lleugeres però al mateix temps ha recuperat el treball més pictòric i gràfic per a teixits fent noves composicions que s’han anat sumant als centenars de mostres d’èpoques anteriors. La selecció de dissenys presentats ara a la Galeria de Caterina Roma de Púbol són un bon testimoni de l’esperit lliure i poètic de l’artista, així com del talent d’una dona que sempre ha defugit protagonisme però que mereix el màxim reconeixement.
Ricard Bru
Comisariado y texto: Ricard Bru
Diseño: Balbina Sardà
Montaje: Marta Rastrollo
Imágenes de archivo: Fundación Artigas
Fotografías: Iris Mir / Caterina Roma
DEL 25 DE JUNIO AL 31 DE JULIO Artista invitado – 2022 – Manolo Sierra
Manolo Sierra (Cádiz, 1973) estudió bellas artes en la facultad de Sevilla, terminando en Carrara (Italia) con la especialidad de escultura. Ha expuesto en diferentes galerías como la Sala Parés, Pigmento o el Palau de Casavells. Ha llevado su obra a ferias de Londres, Madrid, Ámsterdam, Bruselas, Houston o Nueva York. Desde hace quince años reside en Albons, un pequeño pueblo del Baix Empordà.
El título hace referencia a uno de los dos cuadros principales de la exposición, el dedicado a la luz interior, a la imaginación; el otro quiere ser la luz misma bajo el sol del medio día. La idea que me llevó a seleccionar cuadros tan diversos fue el pan de oro usado por Caterina en sus cerámicas para dorar (adorar) las grietas o uniones de sus piezas rotas por accidente. Expongo la intención de unir mi propia variedad de registros, este constante mirar hacia dentro y hacia afuera. Manolo Sierra